12 de los 15 edificios más altos de América Latina están en Panamá

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A pesar de su amplia oferta inmobiliaria en altura, Panamá se enfrenta a un proceso de reorientación que responde a la agenda sostenible mundial para no convertirse en una urbe destinada al colapso.

Si bien es cierto, Panamá tiene 12 de los 15 edificios más altos de América Latina, aún tiene por delante grandes retos que abordar. Expertos de los diferentes gremios relacionados a la industria de la construcción indican que los grandes rascacielos del país deben responder a los estándares de sostenibilidad para poder ser una ciudad eficiente. De lo contrario, solo será una urbe con imponentes y majestuosos edificios, destinados a colapsar con el tiempo.

“El Singapur de Latinoamérica” –como algunos le llaman- sigue construyendo en las alturas. Cada vez se erigen edificaciones verticales con mayor celeridad. Las cifras de la Contraloría General de la República, precisan al respecto, que durante el primer semestre del año 2017, el valor de las nuevas construcciones, adiciones y reparaciones alcanzó la suma de  US$1.160 millones.

Las ciudades que lideraron este segmento fueron Panamá (US$770 millones), seguido de David, Santiago, Chitré, Aguadulce y La Chorrera con unos US$676 millones. Estos datos solo confirman las estimaciones de organismos internacionales como la ONU, que indica que en Latinoamérica, aproximadamente, el 80% de la población vive en ciudades.

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Recuperar el centro

Con la explosión demográfica que ha experimentado Panamá, en los últimos años, muchos mantienen la postura de que la ciudad debe expandirse y ocupar la periferia. Sin embargo, los estudios (consultados por las autoridades en turno y gremios a fines al tema) concluyen que es necesaria la densificación del eje urbano. “Se debe recuperar el centro”, ha dicho el alcalde de la comuna capitalina, José Blandón.

No obstante, Panamá parece estar a la vanguardia de las construcciones verticales y en términos concretos, densificar en altura. Entonces, ¿cuáles son las mayores urgencias que debe enfrentar el país en cuanto a construcción vertical, si ya lleva la delantera en la región?

La respuesta es: edificaciones sostenibles. El país (sobre todo el sector) debe cambiar su mentalidad y normativa, para implementar un plan de desarrollo urbano integral, que implique la construcción de estructuras energéticamente eficientes y accesibles en lo económico.

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Ya decía Roberto Forte, director ejecutivo del Panamá Green Building Council, que uno de los retos más importantes que ahora enfrenta el país, es que todas las edificaciones verticales acojan el “eco-protocolo” y en ese sentido, las certificaciones LEED (Leadership in Energy & Environmental Design, por sus siglas en Inglés) garantizan una sociedad sostenible, que no solo reduce los costos de inversión, sino que mejora el nivel de vida de las personas. 

La Alcaldía de Panamá ha dado pasos significativos en esta dirección, reconoce Forte, pero queda mucho por hacer. En tanto, la capital panameña ha sido considerada como una de las 100 ciudades resilientes (100RC) del mundo, según la Fundación Rockefeller.

Pero la construcción de resiliencia en la ciudad, demanda en sí que se superen los factores estudiados por dicha fundación, a fin de que las urbes aprendan de experiencias críticas y eviten que se repitan, como una manera de promover el bienestar de sus habitantes.

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Entre estos factores se menciona el “biomimetismo”, que es la innovación realizada en el diseño de edificaciones y ciertos procesos, inspirados en la naturaleza. De acuerdo con el Instituto de Biomimetismo, el funcionamiento de los edificios representa el 40% de toda la energía utilizada por la humanidad.

La institución cita –entre otros ejemplos- el sistema de ventilación de las colonias de termitas, que ha demostrado su eficiencia en otras partes del mundo y que ayuda a mantener equilibrada la temperatura de un lugar, sin la necesidad de usar el aire acondicionado y por ende, evita el gasto energético. Hacía allá, se supone, se dirige Panamá.

 Avances

Tras el proyecto de descentralización, los municipios han adquirido mayor autonomía en la gestión de recursos y de facultades administrativas, que muestran sus primeros resultados. El municipio de Panamá, procura convertirse en un referente para otras ciudades del país, en cuanto a desarrollo sostenible, a través de los proyectos que lleva a cabo.

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En términos generales, el país ha adoptado y comprometido recursos para la ejecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsados por Naciones Unidas y que contempla entre sus diecisiete postulados el tema de “ciudades y comunidades sostenibles”. Lo anterior, implica continuar con los esfuerzos por legislar al respecto y crear consciencia en la población.

“Panamá es el país de la región con  la mayor cantidad de certificaciones LEED: cuenta con 34 proyectos certificados, 12 de estos son bancos y 2 proyectos son del sector público”, destacó Forte, mientras recuerda el numeroso conjunto de construcciones verticales que se levanta en la ciudad.

Tomando como referencia los estudios de impacto ambiental (61) presentados entre mayo de 2016 y abril de 2017, Panamá es el país de la región que concentra la mayor inversión en proyectos de edificios de apartamentos. La suma asciende a US$729 millones, aproximadamente.

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 El objetivo

Panamá cuenta con una ciudad inteligente, la primera de Centroamérica, por el momento. Ha marcado, también, la pauta para construir una metrópolis más habitable y sostenible.

La agenda internacional y la propia del país canalero, ha definido los términos y plazos para su ejecución, en el corto, mediano y largo plazo. Por lo que tendrá que sortear en su futuro, ya presente, la construcción sostenible de su selva de concreto y acero, respetando el medio ambiente.

Lograr que todas las edificaciones de la ciudad tengan certificaciones LEED o de otro tipo, ratificará su compromiso ambiental y con la sociedad, además de garantizar su estabilidad. Los gobiernos locales y el central, tienen retos igual de gigantes: negociar el costo de la vivienda en el centro urbano, con la clase empresarial del sector inmobiliario, es uno de ellos, que en el mejor de los casos, resolvería el tema de ocupación de muchos edificios de la ciudad, que por diversas razones se mantienen vacíos.

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