El efecto de Isla de Calor y la Arborización Urbana para las ciudades

Editorial Construir

El desarrollo del sistema urbano en las ciudades genera una serie de afectaciones que perturban la incidencia climática de determinada región; la utilización de diversos materiales para la construcción generan una alteración en la absorción de los rayos infrarrojos de la luz solar; por tanto, irradian temperatura al ambiente que calienta el aire, esto es conocido como Isla de Calor.

Por: Msc. Arq. Edgar Eduardo Quirós Porras, Arquitecto paisajista.

Las ciudades se han convertido en núcleos atrayentes de personas, de forma permanente y transitoria, que generan grandes manchas urbanas modificando las condiciones ambientales de una región. En casos extremos de poca planificación se trata de aprovechar cada metro cuadrado posible para construir, sobrepasando los límites que la topografía y el contexto natural deben soportar, lo que provoca desastres con graves consecuencias.

 Las grandes manchas urbanas generan una afectación ambiental y producen efectos drásticos en el clima por múltiples factores contaminantes, como el consumo de hidrocarburos para el transporte, la deforestación y la proliferación de la huella constructiva invasiva. La absorción de radiación solar por parte de distintos materiales constructivos genera un efecto de alteración en la temperatura global, con consecuencias drásticas. Esto se define como el efecto de Isla de Calor Urbana.

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Según la OMS, un factor de influencia importante es el número de habitantes en determinado centro urbano, que condicionan el incremento de éste efecto. El resultado del estudio indica que ciudades con poblaciones entre los 500 000 – 100 000 habitantes, reflejan un aumento en la temperatura entre 1.1°-1.2° en comparación a las zonas rurales circundantes.

La diversidad de materiales y pavimentos actúan de maneras distintas; en el caso de la cobertura vegetal, la naturaleza ha desarrollado un complejo sistema que absorbe gran parte de la luz solar para transformarla en masa vegetativa que regula la humedad relativa del ambiente. Caso contrario se da con la exposición de pavimentos de concreto, asfalto y metal, cuya estructura física hace que se conserve el calor en determinada zona, con temperaturas que oscilan entre los 50° ó 60° centígrados.

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El manejo de técnicas que contrarresten este efecto es vital; la correcta distribución de construcciones proporcionales al terreno, la reforestación urbana con especies autóctonas, el desarrollo de “cubiertas verdes” y el diseño con pavimentos. En el caso del gobierno de Japón, se impuso una ley que obliga a las edificaciones mayores de 500 m² a tener cubiertas verdes, para así reducir la temperatura e incrementar el espacio recreativo y paisajístico, con resultados favorables en el entrono urbano.

La aplicación correcta y fundamentada de vegetación herbácea, arbustiva y arbórea dentro de las ciudades funciona como factor espacial de reducción de la Isla de Calor, regula la temperatura y a su vez contribuye con la conversión del dióxido de carbono en oxígeno. El resultado mejora perceptivamente el entorno urbano, haciendo que las ciudades sean más funcionales, estéticas y agradables para el ser humano.

 

 

 

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