¿Qué impide que Costa Rica construya mayor cantidad de edificios de altura?

Editorial Construir

A pesar del crecimiento vertical que ha tenido el país, el sector se enfrenta a obstáculos que impiden mayor desarrollo de este tipo de obras.

Por: José Antonio Alvarado Trejos

El creciente mercado de las edificaciones de altura comienza a tomar fuerza en Costa Rica, donde las provincias de San José y Heredia son las que más concentran este tipo de obras. Durante el 2016, 54 de los 58 edificios registrados ante el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CDIA), se construyeron en estas zonas.

Abel Castro, arquitecto y presidente del CFIA, explicó que el comportamiento ha variado poco en los últimos años, pero sobre una tendencia de crecimiento. Asimismo, mencionó que durante el 2015 se tramitaron 50 edificaciones con alturas entre cinco y nueve pisos, mas en el 2016 bajó a 35. No obstante, en el primer año solo se registró una obra superior a los 25 niveles, y en el segundo, seis.

De acuerdo, con el Ing. Ronald Steinvorth, presidente de IECA Internacional S.A, la construcción vertical surge en Costa Rica como una herramienta para la densificación de las ciudades, que es actualmente la única solución de desarrollo sostenible.

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En la actualidad, los desarrolladores y las inmobiliarias han optado por impulsar los edificios altos por razones de costo, así como para ofrecer mejores soluciones a sus clientes, y con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas.

A pesar de los múltiples beneficios que trae la construcción de altura para las zonas urbanas, existen diversos factores que han impedido que el país se desarrolle de manera continua en este tipo de obras.

El Ing. Steinvorth determinó que aún cuando Costa Rica posee todo lo necesario para implementar la construcción en altura, como métodos constructivos, y empresas diseñadoras y constructoras idóneas, lo que falta es mayor conciencia de la necesidad de detener la expansión urbanística horizontal, que trae repercusiones negativas.

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Otros de los obstáculos que presenta este tipo de construcción, es la oposición de gobiernos locales que limitan la altura de las edificaciones, debido a la creencia errónea de que la construcción vertical produce aglutinamiento. Además, hay limitaciones respecto al uso del suelo que imposibilitan desarrollos en algunas zonas.

Esto ocasiona no solamente disminución en la cantidad de obras verticales, sino una desigualdad en los cantones, donde existen algunos con gran concentración de edificios altos y otros con pocos o ninguno.

Alberto Bonilla, director de proyectos de Garnier & Garnier Desarrollos Inmobiliarios, destacó que queda mucho trabajo por hacer, principalmente en la regulación de aspectos relacionados con la sostenibilidad, los límites de altura y ubicaciones, para lograr un mayor ordenamiento urbano.

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El reto de las ciudades es lograr mixtura de uso y mixtura social, puesto que en la vitalidad del tejido social se encuentra también una vitalidad del tejido urbano, y esto genera más oportunidades y más igualdad.”, determinó el Arq. Víctor Montero, miembro del Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH).

Fotografía: Andrés Mora

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