Invertir en infraestructura reduce afectación de la misma en momentos de desastres

Editorial Construir

El Salvador aprendió que la única forma para lograr que sus obras resistan el azote de la naturaleza es mediante la implementación de mejores sistemas constructivos.

Karina Cedillos, periodista

Tras más de dos décadas sufriendo los estragos causados por huracanes, tormentas y terremotos, El Salvador entendió que la única vía para hacer frente a este tipo de eventos de la naturaleza es invirtiendo en su infraestructura.

De hecho, según el Informe Mundial de Riesgos de las Naciones Unidas de 2014, el país avanzó a la posición 8 en cuanto a riesgos por desastres naturales.

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Dicha nación ha padecido principalmente por desastres naturales de tipo hidrometereológicos que han causado gran impacto social y económico al país.

Un ejemplo de ello fue el Huracán IDA que en 2009 provocó daños en la infraestructura entre ellos 43 puentes destruidos y 61 dañados, es decir más de US$239 millones, según el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Además de este huracán, las tormentas Alex, Agatha, Mathew, Nicole y 12-E, que azotaron el país en los últimos años provocaron el colapso y daños en 143 puentes. De éstos el MOP y el Fondo de Conservación Vial (Fovial) ya construyeron 84 con una inversión de US$61,5 millones.

A raíz del continuo impacto generado por estos sucesos, en diciembre 2010 se creó la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica del Riesgo (DACGER), dentro del Ministerio de Obras Públicas, Trasporte y de Vivienda y Desarrollo Urbano (MOPTVDU) El Salvador, con la finalidad de comandar toda la temática de adaptación al cambio climático y la gestión preventiva del riesgo para la infraestructura social y productiva del país.

A través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica), en conjunto con el MOPTVDU- DACGER, se desarrolló el proyecto denominado “Proyecto de Desarrollo de Capacidades de la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica del Riesgo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Pública”, conocido también como Proyecto Gensai.

Desde el 2012 se inició su Fase I, mientras que este año, se aprueba la continuidad del proyecto en la Fase II, enfocado en el control de deslizamientos, obras de protección y taludes inestables, el cual traerá beneficio para salvar vidas, viviendas, cosechas y bienes de la población.

Según el Ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, a inicios de su gestión en 2009, el país era considerado por las Naciones Unidas como el más vulnerable del mundo ante desastres por fenómenos naturales. Sin embargo, reconoció que tras implementar una estrategia de blindaje de la infraestructura y como resultado del trabajo y la implementación de una serie de medidas, el país ha logrado avanzar ubicándose actualmente en la décima posición, según último informe de Naciones Unidas.

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