¿Estamos preparados para la demanda energética de los carros eléctricos?

Ing. Jorge Chaverry, director general de Itecna Ingeniería Aplicada

Hace unos días leí con atención el artículo: Autos eléctricos y cambio de paradigma en transporte del columnista Andrés Formoso.

En este, el autor expone y sustenta con acierto que el uso de los vehículos eléctricos en el país revolucionará el paradigma del transporte público, junto con las carreteras y ciudades inteligentes, la Internet de las cosas. También que él, como yo y muchos otros nos preguntamos: ¿está Costa Rica preparado para este cambio?, ¿qué estamos haciendo como país, como instituciones públicas y privadas para, por ejemplo, atender la enorme demanda energética que podría significar que nuestra flota vehicular pase a ser eléctrica en pocos años?

Estoy convencido que en pocos años en nuestros países la llegada de estos vehículos será como la ola de los teléfonos celulares inteligentes de hoy día, ya la experiencia noruega nos lo anticipa, donde el 52% de los carros vendidos son eléctricos.

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La economía permitirá el fácil acceso a ellos, los beneficios (subsidios) que el gobierno ha establecido motivará el uso de estos vehículos, la facilidad en su mantenimiento, el aumento en la autonomía y muchos otros avances tecnológicos acompañarán este despliegue.

Con este panorama quedan asuntos muy importantes por resolver: normalización, gestión de carga en las redes de distribución eléctrica, gestión de carga coincidente, disponibilidad de centros de carga, red de carga, etc. Poco o nada hemos escuchado de nuestras autoridades e instituciones a cargo respecto del tema.

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Demanda e infraestructura

Los carros eléctricos van a provocar sobrecarga en el sistema de distribución eléctrica actual y nuevas horas pico en el uso de la electricidad, esto es algo que las empresas eléctricas tendrán que prever y tener en cuenta para actualizar sus redes.

Pensemos en los horarios de trabajo, y en que, como pasa ahora la mayoría de personas llegan a casa casi a la vez a determinadas horas del día. Cuando lo hagan, la mayoría pondrá a cargar sus carros en ese mismo momento, lo que provocará un nuevo pico en el consumo que no hemos tenido nunca. Esto causará problemas en el transformador de distribución.

El impacto de estos picos será aún mayor si un número significativo de usuarios utiliza cargadores de nivel 2 (de hasta 80 A), que por ser los necesarios para las cargas rápidas son los que recomiendan la mayoría de fabricantes de vehículos si el usuario no tiene acceso a sus cargadores oficiales.

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De ser así, la actual infraestructura de distribución ya no podría respaldar la demanda local de electricidad, y estas altas demandas podrían acortar la vida útil de los transformadores.

Entonces, regresamos a las preguntas: ¿estamos preparados para este cambio?, ¿están nuestras empresas oferentes de electricidad actualizando sus redes, con este y otros retos tecnológicos en mente? O es que acaso ¿el impulso al uso de autos eléctricos se queda en una ley o en un discurso de país verde que poco a poco se va quedando sin fundamento?

Hay que actuar pronto, y cada uno asumir la responsabilidad que nos corresponde como país, como profesionales y como ciudadanos. Más pronto de los que nos imaginamos estaremos a las puertas de uno de los cambios tecnológicos más importantes. No podemos menos que estar preparados.

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