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Estas son las alternativas para implementar la gestión de residuos

Otoniel Baltodano, Peña Universidad Centroamericana (UCA)

Según el estudio elaborado por la consultora EY, Real Estate: Tendencias globales y panorama de la industria en Centroamérica, “la tendencia mundial del sector construcción es hacia el crecimiento, el cual se estima en 3,9% promedio anual hasta el año 2030”. Países como Panamá, Nicaragua y Costa Rica, liderarán el crecimiento de la industria en la región, gracias a la cartera de proyectos para los próximos años.

A pesar de las proyecciones alentadoras para el sector, no debe dejarse por un lado los impactos al ambiente y muy particularmente los residuos que se generan en esta actividad. El especialista en el tema y catedrático del Instituto Tecnológico de Cataluña, Xavier Elías Castells, estima que 1 m3 de construcción genera 0.068 m3 de residuos, lo que representa una cifra muy significativa cuando hablamos del volumen de construcción de una obra y aún más cuando nos referimos a una región o país, entonces, ¿Qué hacer con esos residuos?, ¿Cómo se pueden aprovechar? Para contestar estas preguntas es necesario entender el origen y la composición que tienen estos residuos.

Toda construcción genera en mayor o menor medida residuos en cada una de las etapas de la obra. Estos residuos se generan al colocar y ajustar los distintos materiales al acabado de la obra, por lo que, su forma original es alterada para lograr este propósito.

La mayor parte de estos residuos, a diferencia de los residuos sólidos urbanos (RSU), no representan un peligro significativo para la salud debido a su composición y capacidad de reaccionar con otros compuestos, sin embargo, por el volumen en que se generan, se convierten en un verdadero problema para las autoridades encargadas de su manejo y disposición final.

Es un hecho que la industria de la construcción es responsable por gran parte de la extracción de recursos naturales para ser utilizados como materia prima en la elaboración de materiales, y lamentablemente, también es una realidad que esta industria genera un gran volumen de residuos que no son gestionados adecuadamente, desaprovechando oportunidades de reutilización, recuperación y reciclaje como una alternativa de ahorro e incluso de generación de divisas.

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Por otra parte, el marco regulatorio vigente en los países de la región aborda el tema desde la perspectiva de los Residuos Sólidos Urbanos, en donde también se abordan de manera general el manejo de los residuos peligrosos. Tímidamente se pueden encontrar directrices relacionadas al manejo de los residuos de construcción y cuando se encuentran se limitan a las actividades de acopio y vertido.
Es por estas razones que gran parte de los residuos de construcción terminan en los vertederos municipales o rellenos sanitarios, limitando la operación y la vida útil de estos.

La Gestión Integral de los Residuos de Construcción (GIRC), pretende aportar a la solución del problema mediante el diseño e implementación de un sistema que integra el conjunto de operaciones y directrices, que orienten acciones concretas que permitan minimizar la disposición final y maximizar el aprovechamiento de los residuos de construcción.

El espíritu de la GIRC es reducir la producción de residuos, lo que necesariamente trastoca la eficiencia en los procesos constructivos con el propósito de reducir los desperdicios y sobrantes de materiales, reutilizar los materiales para alargar su ciclo de vida, reciclar los que tengan un valor económico y revalorizar mediante la sustitución de materiales nuevos por residuos para una función particular.

Del ciclo anterior, el proceso de revalorización es de los que menos se desarrollan debido, en primer lugar, al desconocimiento de las técnicas disponibles y segundo al costo inicial que representa la implementación de algunas de ellas. Sin embargo, existen técnicas de revalorización que no requieren de mucha inversión para su implementación, tal es el caso del uso de escombros de hormigón para construcción de bases para carreteras de bajo tráfico, rellenos para recuperación de espacios, elaboración de cascotes u hormigones de baja resistencia.

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Otras tecnologías disponibles consisten en la valoración energética mediante la incineración, vitrificación, hornos de fundición las cuales permiten transformar los residuos en subproductos o en energía (incineración). La selección de una u otra tecnología de revalorización varía en función de las características físico-químicas del material y la disponibilidad de la tecnología misma.

En este sentido, la gestión integral busca recuperar el valor económico y la utilidad que puedan tener los residuos, de tal manera que, la fracción a desechar sea lo más pequeña posible, reduciendo significativamente el impacto al ambiente y optimizando la vida útil de las obras destinadas a la disposición final de residuos.

Esta forma de gestionar los residuos de construcción representa muchos retos tanto para los tomadores de decisión en las administraciones públicas como a los mismos ejecutores de obras. Por un lado, se debe garantizar un marco jurídico que, de manera estratégica, vincule criterios de sostenibilidad y eficiencia en cada una de las etapas del proceso, creando mecanismos que incentiven la adopción de buenas prácticas que van desde la sustitución de materiales convencionales por otros con mayor durabilidad y alto potencial de reutilización y reciclaje, tasas y cánones por volúmenes de residuos vertidos, hasta la incorporación de alternativas creativas para revalorización de los residuos.

La tecnología y disponibilidad de recursos financieros es otro aspecto sensible en el cual se debe hacer énfasis, ya que, como se entenderá, se requiere de inversión, tanto en instalaciones físicas como de equipos que garanticen el correcto tratamiento de los residuos. Es por eso que se hace necesario pensar en alianzas público-privadas y la gestión de plataformas tecnológicas conjuntas que permitan enfrentar los retos financieros y tecnológicos que implica la gestión integral de residuos.

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Si bien es cierto el factor económico condiciona la implementación de esta propuesta de gestión, también se ha demostrado que existen réditos significativos una vez que se implementan. De acuerdo a datos extraídos del informe Symonds, países de Europa como España, Francia y Alemania poseen planes exitosos en los cuales se ha logrado comprobar que por cada €1 invertido se generan de €2 a €2.5 por volumen de material procesado. Esto representa un nicho de mercado prácticamente virgen y una oportunidad para empresarios emprendedores con una visión innovadora para hacer negocios.

Del otro lado de la moneda están los ejecutores de obra quienes tienen el reto de ejecutar los planes de gestión. Acciones concretas como el ajuste en las cantidades de materiales, eficiencia en el uso de los materiales con el propósito de reducir la cantidad de desperdicios, separación in situ, el reciclaje y revalorización, permitirán minimizar el volumen de residuos.

Por último, pero no menos importante, el desarrollo de nuevas tecnologías asociadas al tratamiento de los residuos de construcción, debe estar sustentado en una Agenda I+D, en la cual se generen sinergias entre la academia, el sector privado y administraciones públicas.

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