Minería, una industria que crece a paso firme en Guatemala

Luis Fernando Arevalo

La falta de certeza jurídica, la conflictividad y el poco respaldo estatal a las inversiones del sector minero en la región, han provocado que el enorme potencial existente no sea explotado.

La región centroamericana ha enfrentado a lo largo del tiempo numerables mitos y realidades sobre la minería, sus beneficios a la economía y los impactos en el medio ambiente. Conflictos, falta de certeza jurídica y poco respaldo del sector público, han sido solo algunas de las causales por las que el potencial con el que cuentan los países no sea aprovechado.

La riqueza natural y mineral, hacen de América Central una zona de alto potencial para inversiones en minería, algo que contribuiría a mejorar la economía y desarrollo de la región. Sin embargo, no es explotado en su máxima capacidad, debido principalmente a la poca seguridad que tienen los inversionistas.

El caso de Guatemala

Según el Ministerio de Energía y Minas (MEM), desde 2016 no se han otorgado nuevas licencias para proyectos mineros. En la actualidad, las últimas cifras señalan que existen un total de 307 licencias mineras activas, es decir 307 proyectos operando. De estos, 270 son propiamente de explotación y 37 se encuentran en la fase de exploración. Adicional a estos proyectos, existen 599 expedientes en trámite; 173 de explotación y 420 de exploración.

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Informes del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), dan cuenta que los departamentos con mayores inversiones en minería son: Huehuetenango, Quetzaltenango, San Marcos, Alta y Baja Verapaz, Guatemala, Santa Rosa, Jutiapa, Jalapa, Chiquimula, Zacapa, Izabal y El Progreso.

Dentro de los proyectos ya autorizados se encuentran varios suspendidos por órdenes judiciales que han sido emanadas por diferentes circunstancias y que han provocado pérdidas en el capital inversionista. Entre estas están, Mina San Rafael (Santa Rosa) y Progreso VII Derivada (San José del Golfo).

Potencial no aprovechado

Guatemala cuenta con una amplia riqueza de minerales que no es aprovechada por la falta de inversiones en esta industria. Uno de los últimos informes del Central American Business Intelligence (CABI), da cuenta que el sector minero representa solo el 3% del Producto Interno Bruto (PIB), pero que genera condiciones de empleo más dignas y mejores salarios.

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Además, el estudio señala que aporta solo el 1,8% del presupuesto nacional en tributación, con un promedio de US$67 millones.

Icefi comparte cifras similares en estudios propios (menos del 1% del PIB en términos reales y 2% del PIB en términos nominales) y aseguran que la debilidad institucional del Estado es uno de los factores que provocan este escenario. Sin embargo, esto hace que todavía exista una alta capacidad para inversiones de este tipo en el territorio.

Búsqueda de soluciones

De acuerdo con la investigadora de Icefi, Lourdes Molina, la recomendación general para la región centroamericana es suspender o dar una moratoria en el otorgamiento de licencias mineras “porque no se cumplen con las condiciones legales y mucho menos institucionales para garantizar que estas actividades se realicen de manera adecuada”.

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Luego de esto, recomienda iniciar un proceso de diálogo de alto nivel con todos los sectores para definir nuevos modelos económicos para esta industria. Además, la modificación de normativas para generar un escenario que garantice certeza jurídica, cuidado del medio ambiente y sobre todo, que reconozca la participación de las comunidades y reduzca la ingobernabilidad. En la región, solo El Salvador y Costa Rica han llevado a cabo un proceso así.

Además, se deben regular aspectos de tributación de impuestos y las fases de cierre de estos proyectos contemplando la recuperación del medio ambiente en donde operaron.

Clima favorable de inversiones

Nicaragua es uno de los países considerados por los empresarios mineros como de los que ofrece un mejor ambiente para la industria. “Es un marco regulatorio claro por lo cual el país presenta condiciones atractivas a las inversiones”, afirma el Ing. Omar Vega, gerente de país de B2Gold.

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B2Gold es una de las empresas mineras más grandes de la región con inversiones en diferentes países, principalmente en Nicaragua en donde ha invertido desde 2008 US$520 millones en proyectos como mina La Libertad y mina El Limón.

A este factor se le suma, según Vega, que esa nación cuenta con una muy buena infraestructura y un desempeño más notable de su economía en comparación con otros países. “La buena reputación (económica, social y ambiental) de nuestras operaciones en Nicaragua  nos ha permitido crecer con tanto éxito”, agregó.

El reciente estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), revela que la minería metálica y no metálica genera empleos formales bien remunerados “que permiten a las familias de municipios mineros mayor acceso a bienes de consumo, servicios básicos, salud y educación”.

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El sector minero desarrollado adecuadamente también aporta a otros sectores de la economía e impulsa su desarrollo. En Nicaragua su aporte al PIB es de 1,64%. En la actualidad minas metálicas existen en operación dos: B2Gold y Hemco con un área total de concesión de 349,37 km2, de los cuales solo se utilizan para producir 20km2, según la primera empresa en mención.

La minería constituye el tercer rubro de exportación en Nicaragua con US$372,2 millones anuales y genera empleo para cerca de 5.000 ciudadanos.

 

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