Construcciones ponen en riesgo reservas de agua potable en Nicaragua

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Sólo un 70% de la población capitalina está conectada a la planta de tratamiento de aguas servidas.

La planta de tratamiento de aguas servidas de Managua, Nicaragua, estaba prevista desde su diseño para que el 100% de la población capitalina se pudiera conectar, con el fin de evitar que el Lago Xolotlán se continúe contaminando.

Sin embargo, de acuerdo con Ruth Selma Herrera, ex directora de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), quien estuvo a cargo del proyecto durante su dirección, sólo un 70% lo está, dejando a un 30% fuera de alcance en 2009.

“Todo lo que va desde la parte de Altagracia, Carretera Sur, Carretera a Masaya y las urbanizadoras de esa zona y alrededores no tienen redes de alcantarillado sanitario. Las urbanizadoras tienen otro tipo de plantas de tratamiento, pero no son las adecuadas y eso genera un gran riesgo de contaminación”, indicó la especialista.

Asimismo, mencionó que el 9% del agua de Managua proviene de la Laguna de Asososca. Managua se abastece de sus reservas, las que están principalmente debajo de la zona de Sábana Grande, Ticuantepe y Veracurz.

“La mayoría de las urbanizadoras construyeron donde tenemos nuestras reservas. Sus sistemas de tratamiento de aguas servidas no son los adecuados. Debajo de estas hay como un lago subterráneo y es una zona de roca fracturada de origen volcánico. El 70% del agua de Managua proviene de ahí”, aseguró Selma.

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Para la ex directora de Enacal, estas zonas no se pueden poner en riesgo con sistemas de tratamiento de aguas servidas que no sean los adecuados, porque las partículas de contaminantes que lleguen pueden dañar esas fuentes de agua.

Alrededor de la planta de tratamiento tampoco se debía construir, por eso se plantó un bosque como prevención por los malos olores que se desprenden. No obstante, afirma Herrera que hay empresas que construyeron urbanizadoras cerca de la planta, violando todas las normas ambientales.

Colectora sigue pendiente

Ante esa situación, explica Herrera, quedó proyectado construir la colectora que saldría de la planta de tratamiento de Managua y Ticuantepe, pasando por Esquipulas y Veracruz, con una extensión de 18 kilómetros, pero sólo se construyeron 5 kilómetros en 2009, que fue lo que lograron financiar con un remanente de un proyecto.

Alrededor de US$106 millones se invirtieron para el total de la planta de tratamiento. Para ello, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prestó US$50 millones, la Cooperación Noruega US$13 millones y la KFW Banco para la Cooperación Alemana, otorgó US$36 millones para la parte industrial de la planta. El resto fue aporte de Enacal.

La construcción de la planta estuvo a cargo de la firma inglesa Biwater International, cuyos técnicos, según el proyecto, la operarían y administrarían hasta este 2016, brindando capacitación a los funcionarios de Enacal.

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