¿Cómo transforman el recurso hídrico en agua potable?

Editorial Construir

Uno de los tratamientos para purificar es el típico, que consta de un proceso de filtración para la eliminación de sólidos gruesos (50, 20 y 5 micras por ejemplo), micro-filtración (inferior a 1 micra), ultrafiltración y nano-filtración (eliminación de moléculas e iones).

Por: Ing. Marianela Ávila, Asesora Técnica de Corporación Font

Costa Rica es un país privilegiado por contar con diversas fuentes de agua que podrían ser destinadas para el consumo luego de su tratamiento; dentro de estas se encuentran las superficiales que provienen principalmente de ríos, como ocurre con el abastecimiento de la Gran Área Metropolitana (GAM). También, están las subterráneas, donde se destacan las aguas que brotan (conocidas como nacientes) y las extraídas por medio de la perforación de mantos acuíferos (pozos).

Primeros pasos para determinar el tratamiento del agua

Al considerar que nuestro recurso hídrico son de “buena calidad”, normalmente se deja de lado que el proceso de aseguramiento de la potabilidad lleva una serie de medidas para garantizar que ello ocurra. Dependiendo de la fuente donde se tome el agua, esta va a presentar características y comportamientos diferentes; en cuanto a la contaminación se pueden verse afectadas de manera física, química y biológica, de acuerdo con el tipo de contaminación requiere un tratamiento específico.

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Lo más común es encontrar minerales disueltos, presencia de sólidos en diferentes tamaños y bacterias como Escherichia coli (E. coli). Para considerar el tratamiento que mejor se ajuste a la necesidad, lo primero que se debe realizar es un análisis del agua mediante un laboratorio certificado, donde se examinen parámetros físico-químicos y microbiológicos; esto nos permite conocer la concentración y compararlas con el Reglamento para la Calidad del Agua Potable, mediante el Decreto Ejecutivo N° 38924-S, una vez hecho el diagnóstico se procede a la recomendación del tratamiento para la obtención del agua en condición potable.

Tratamiento típico

El sistema típico consta de un proceso de filtración para la eliminación de sólidos gruesos (50, 20 y 5 micras por ejemplo), microfiltración (inferior a 1 micra), ultrafiltración y nanofiltración (eliminación de moléculas e iones).

En caso de tener presencia de minerales disueltos que no se eliminen por medio de filtrado, se requiere la remoción con resinas especiales; por ejemplo, agua con dureza de calcio y magnesio requiere instalar un suavizador para su extracción, o bien, concentraciones de hierro superiores a las establecidas en el reglamento, su eliminación necesita una oxidación previa (realizada con cloro normalmente) para que la resina especifica pueda remover el metal.

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Residualidad del cloro

Por último, se procede a asegurar la potabilidad del agua en el tiempo, esto por medio de la cloración, donde este desinfectante tiene la particularidad de dejar residualidad, esto quiere decir que una concentración del químico queda listo para ser utilizado para la eliminación de microorganismos en el momento que se presenten.

El cloro es el más usado en el país para garantizar que el consumo de agua sea confiable, ya que es relativamente barato y ampliamente disponible. Para que la cloración sea efectiva, es necesario que el potencial de hidrógeno (pH) esté cercano a lo ideal, entre 7,4 y 7,6. Además, se debe dar un tiempo de contacto donde el cloro se mezcle con el agua al menos unos veinte minutos.

En conclusión, conocer el tipo de agua con sus características, es el éxito para la selección del mejor tratamiento, el que se ajuste a la necesidad para no incurrir en inversiones innecesarias.

 

 

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