Los problemas que tiene El Salvador en materia de movilidad urbana

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La falta de visión y un plan común al cuál apostarle por parte de diversos sectores tanto de gobierno como participativos, es uno de los obstáculos más grandes que enfrenta la movilidad urbana en El Salvador.

El Salvador, en materia de movilidad urbana, aún tiene retos que revolver, los cuales incluyen las largas distancias que recorre la población para llegar a sus lugares de trabajo, el incremento en el parque vehicular que ocasiona altos congestionamientos y que la complica en lo urbano.

Otro de los problemas es que buena parte del transporte público se encuentra en malas condiciones, lo cual hace que el servicio no sea de buena calidad, ocasionando  impacto al medioambiente al no existir controles efectivos en la emisión de gases en las unidades por parte de las autoridades competentes.  También afecta factores como la escasa normativa para regular el transporte público, el alto índice de inseguridad en vías y medios de transporte, la falta de infraestructura para movilidad peatonal y de otros medios de transporte como bicicletas, motocicletas y sillas de ruedas.

Para el Arq. Carlos Grande Docente del  Departamento de Organización del Espacio, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), el congestionamiento vehicular es solamente uno de los síntomas del “verdadero problema” que lo hacen existir: la planificación, la gestión y la gobernanza actual de la ciudad.

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La falta de visión de diversos sectores, el establecimiento de prioridades no compartidas, hace que la movilidad urbana que es uno de los aspectos de la vida de la ciudad sigan sin rumbo, así como la no existencia de un consenso sobre qué hacer con ella y cómo hacerlo, son elementos que frenan su desarrollo.

La opinión del Arq. Grande es compartida en parte por el Ing. José Antonio Velásquez, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de la Construcción (Casalco), quien sostiene que la movilidad urbana es obstaculizada por debido a la politización en su entorno, la falta de involucramiento asertivo de los diferentes niveles de gobierno y participación privada, además de una tendencia de crecimiento de la población urbana en el país al igual que en el resto del mundo, la carencia de educación en relación a redes de cooperación de transporte e intercambio de información, así como una falta de costumbre en la cultura salvadoreña de hacer uso de diferentes modalidades de movilidad.

“A la fecha consideramos que es muy poco el aporte que se genera para resolver la problemática de la movilidad urbana. Mientras no existan planes y propuestas bien estructurados basados en el análisis de la problemática actual y no se logre la cohesión de los diferentes actores involucrados, la problemática continuará incrementando”, expresa el Ing. Velásquez.

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La separación de competencias entre el ordenamiento del territorio y la planificación del transporte es otro de factor a resolver hoy por hoy dentro de la movilidad urbana en San Salvador. En este sentido surgen las propuestas de una planificación del transporte que se centre en la oferta,  priorizando las vías que se tienen y sus mejoras, y que tome como última alternativa la apertura de nuevas, de tal manera que se inviertan los recursos en modos más sustentables, como por ejemplo el transporte público integrado con otros sistemas como el uso de la bicicleta, autobuses, rutas peatonales, etc. 

 

 

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